One is Too Many & a Thousand Is Never Enough
Wednesday, November 19th, 2008
Text & Photos: Francisco Collazo
Translation: Julie Schwietert Collazo
[vease abajo para la version en espanol]
*

I already have the Sunday edition of The New York Times.
This time, I made sure I was home on Saturday night because I’m no longer confident I’ll get my copy if I don’t act quickly.
We bought two copies of this one, one to read and the other to keep.
My plan was simple: get up in the morning on November 5, buy The Washington Post, and then buy The New York Times once we were back in New York. It was an historic edition, one I wanted to save forever.
Simple,right? Well, it wasn’t as simple as it seemed or as easy as the plan sounded.
*

The day of the elections, my wife and I were in Washington, D.C., blogging about the results with a group of writers at NPR. It was an incredible experience, considering what the election meant for Americans and given the history of the United States.
The room where we were working was a beehive, enthusiastic and intense, with results and emotions alike bouncing from one side of the room to the other: “Obama is ahead in Florida!” someone shouted with emotion. “McCain won Virginia!” someone else shouted, and the room filled with breaking news squawking from three televisions and a large screen on which the election results were being refreshed every few minutes by NPR. The moment was transformative, not just for me, but for people around the world.
During my stay in Washington, D.C., I’d walked along the streets before we started blogging, visiting polling places and looking for Obama political posters: nothing! It seemed like the earth had just swallowed them up. It was as if there had never been a campaign in his name.

The next day, we woke up with the idea of buying the newspaper in Washington, but all of the newsstands were empty. There was no way to find a copy of the paper anywhere in the city. We tried to find the paper at various shops and gas stations between Washington and New York, making frequent stops at restaurants, newsstands, and pharmacies, but the result was always the same: “We don’t have any copies.” “We ran out at 10 AM.” “Sorry!”
At this point in the journey, I began to feel defeated and annoyed. “How could this happen?” I asked myself again and again. Isn’t this the country where you can find anything you need or want?!
I started to speculate that the shortage of papers was a press conspiracy intended to stimulate demand and increase prices, a thought that made me sad.

We arrived in New York at 11 PM and drove around the city looking for copies of The New York Times. The same bad luck followed us. Defeat and depression! The first Black American was elected to the highest position in the United States and I had no newspaper! I couldn’t get over it.
We bought copies of other newspapers—Le Monde, El Tiempo, and others—but for me, it wasn’t the same. I wanted the November 5 edition of the Times; the rest didn’t matter to me.
A scene from the movie “Schindler’s List” came to mind, the one in which a high official for the German army tries to convince Schindler that he can “replace” the workers he’s lost when they’re “accidentally” sent to the concentration camp with a fresh batch of workers. “The train comes and we turn it around,” the official says, but Oskar interrupts him, saying, “Yes, yes, I understand, but I wanted these!” I know the feeling.
*
My wife was suffering, watching me in this state, and she decided to order the November 5 edition directly from the office of The New York Times… at the price of $14.95 per copy. But even getting this copy took days of patience. Every time she went online to complete the order, the server crashed. Six times or more, the same problem. But finally, her order was processed. I felt relieved and vindicated.
Now, I have not one, but 10 copies of The New York Times, for a cost of $224.50. We learned that after every attempt she made to buy the paper, she was charged for a full order. Well, at least I can breathe now: one is too many and a thousand is never enough!
*
Uno es mucho, y mil no es suficiente

La edicion del domingo del New York Times la tengo ya. Esta vez me aseguro que esta este en casa el sabado en la noche “por si las moscas” ya que no confio que encontrare una copia si no actuo con rapidez.
Compramos dos copias de este, una para leer y la otra para guardarla para futuras generaciones. Mis ambiciones eran simple: me levanto en la manana del dia 5, compro copia de El Washington Post y una vez en Nueva York compro una copia del New York Times, y estas las guardare para la posteridad. Verdad? Bueno, no es tan simple como parece ni tan facil como suena.
El dia de las elecciones mi esposa y yo estabamos en Washington, D.C pasando los resultados de las elecciones instantaneas en la red electronica. Una experiencia unica por lo que estas elecciones significaban para nosotros y para la historia reciente de los Estados Unidos.
El salon donde estabamos hubicados parecia una colmena de abejas por la intensidad y entusiasmo con que los resultados y emociones corrian de una esquina a la otra: Obama esta arriba en la Florida-uno gritaban con emocion- McCain gano en Virginia-otro gritaban y el salon se llenaba de noticias recientes unidas al sonido de los tres televisores y de la pantalla gigante que nos alimentaba con las noticias frescas y recientes que llegaban a los studios de NPR (Radio Publica Nacional en sus siglas en espanol). Esta experiencia era transformativa no solo para mi sino para muchos alrededor del mundo.
Durante mi estancia en Washington, D.C. sali de la emisora antes de comenzar la transmision por todos los sitios electorales para buscar las pancartas politicas de Obama y nada. Habia una ausencia total de todo lo refente a este. Parecia que se lo habia tragado la tierra. Era como si nunca se hubiera hecho campana politica con su nombre. Nada!

Al dia siguiente nos levantamos en la manana con la idea de comprar el diario en Washington y en cada uno de los estanquillos estaban vacios, no hubo manera de encontrar una copia de este en ningun lado de la ciudad. Tratamos de comprarlo en el camino desde Washington hasta Nueva York hacienda paradas frecuentes en gasolineras, cafeterias, estanquillo de revistas y periodicos y los resultado fueron los mismos –No hay copias, estas se agotaron como a las 10 de la manana, lo siento! Ya a este punto en el camino me sentia derrotado y molesto. Como puede pasar esto? Me preguntaba una y otra vez, no es este el pais donde puedes encontrarlo todo? Ahora estoy pensando que es una conspiracion por parte de la prensa para que halla demanda y subir los precios- pense con mucha tristeza.

Llegamos a la ciudad de Nueva York como a las 11 de la noche y andamos toda la ciudad para conseguir copias del New York Times y corrimos la misma suerte una y otra vez. Me senti derrotado y muy deprimido por muchas razones: El primer Afroamericano electo para la mas alta posicion en los Estados Unidos de America y no tengo esa documentacion para anos venideros; Que le digo a mis hijos cuando me pregunten por que no tengo una copia original de esa noticia. No puedo perdonarme esto!.

Compramos copias de varios periodicos de Nueva York: Le Monde, El Tiempo y otros, pero para mi no eran lo mismo, yo queria la edicion de Noviembre 5 y los demas no me importaban de la misma manera que este. Me vino a la mente una escena de la pelicula “La Lista de Schindler” donde un alto oficial del ejercito aleman trata de convencerlo, diciendole a Oskar Schindler que el podria “re-emplazar” a los trabajadores que el habia perdido al enviarlos por accidente a Auschwitz (campo de aniquilacion y exterminio en masa), por un cargamento fresco de prisioneros que recien llegarian: El tren llega y nosotros los desviamos –el official Aleman dice- y Oskar interrumpiendole le dice- Si, si yo entiendo, pero yo quiero estos!- de hecho la escena tomo un significado profundo y personal. Para mi era una revelacion muy intima y emocional.
Mi esposa esta sufriendo al verme sufrir y decide ordenar esta directamente desde las oficinas del New York Times a un precio de $14.95 cada copia. Obtener esta copia fue un trabajo de dias y de mucha paciencia. Cada vez que entraba a la pagina para completar la order, esta se caia o se desconectaba, o un anuncio le decia: “Debido al volumen de pedidos no podemos procesar su orden. Por favor trate de Nuevo” y asi ocurrio por 6 o mas veces hasta que en uno de esos ultimos intentos logro ordenarlo. Senti alivio y me senti vendicado por todo mis esfuerzos mentales y la tensiones de no tener esa copia. Ahora, tengo no una, pero 10 copias del New York Times por un costo total de $224.50 ya que despues que cada intento que se hizo este se proceso como un pedido completo.
Al final, puedo respirar y comprender el dicho: Uno es mucho y mil nunca es suficiente!














Recent Comments: